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Para docentes
Atención a la diversidad en matemáticas
Atender a la diversidad en matemáticas es conseguir que todo tu alumnado aprenda en cada sesión: que quien encuentra difícil el contenido tenga apoyo y que quien lo entiende a la primera tenga un reto de verdad. Durante años eso se resolvía con tres fichas (refuerzo, normal y ampliación) y mesas por niveles. Hoy muchos colegios prefieren que toda la clase trabaje el mismo contenido a la vez, con el apoyo y el reto dentro de la misma tarea. Esta guía explica cómo hacerlo, con ideas que puedes llevar al aula mañana mismo.
Lo que dice la normativa
El Real Decreto 157/2022 dedica su artículo 16 a la atención a las diferencias individuales: atención individualizada, detección precoz de las necesidades y respuesta a los distintos ritmos y estilos de aprendizaje. Entre los mecanismos de apoyo y refuerzo que cita están el apoyo en el grupo ordinario, los agrupamientos flexibles y las adaptaciones del currículo, y deja claro que estas medidas nunca pueden suponer una discriminación que impida al alumno que las recibe promocionar. El artículo 14.3 añade los planes de refuerzo o de enriquecimiento curricular.
Las medidas organizativas, metodológicas y curriculares se rigen por los principios del Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA) (art. 5.4), y las orientaciones para las situaciones de aprendizaje (anexo III) piden procesos flexibles y accesibles. En una clase de mates, el DUA cabe en tres preguntas: ¿presento la idea de más de una manera (con material, con un dibujo, con números)? ¿Puede cada alumno demostrar lo que sabe de más de una forma? ¿Hay algo que enganche tanto al que va con dificultad como al que va sobrado? Los protocolos y las horas de apoyo dependen de tu comunidad autónoma y de tu centro.
Toda la clase avanza a la vez
La idea es que el grupo avance más o menos al mismo ritmo: quien capta algo enseguida recibe problemas más ricos sobre esa idea, no el tema siguiente del libro, y quien todavía no la domina practica más antes de seguir. En la sesión, eso se traduce en:
- Una tarea común. Toda la clase trabaja la misma idea, por ejemplo sumar números de dos cifras, con distintos grados de apoyo.
- Pasos cortos. Divide cada idea nueva en pasos pequeños y comprueba cada uno con un «enséñamelo» rápido en pizarritas individuales antes de seguir.
- Repaso el mismo día. Un rato corto, más tarde ese mismo día, con quienes se atascaron, para que mañana empiecen al mismo nivel. Una hora de apoyo o de desdoble es ideal para esto.
- Profundidad, no velocidad. Quien termina recibe preguntas más exigentes sobre lo mismo, no las páginas de la semana que viene.
Material manipulativo: de lo concreto a lo abstracto
Muchos colegios siguen el recorrido concreto, pictórico, abstracto que quizá conozcas por el método Singapur: primero se manipulan objetos, después se dibujan y por último se trabaja solo con números y signos. El material que más rinde:
- Regletas Cuisenaire para descomponer números, los amigos del 10 y las primeras fracciones.
- Bloques multibase y ábaco para el valor posicional, las llevadas y las restas en las que hay que desagrupar.
- Fichas y marco de diez (una cuadrícula de 2 × 5 casillas) para los números hasta el 10 y el 20.
- Recta numérica y tabla del 100 para contar hacia delante y hacia atrás.
- Cubos encajables para las tablas en disposición rectangular y los modelos de barras.
- Tiras de fracciones para comparar y buscar fracciones equivalentes.
El material no es solo para quien va con dificultad. Pide a un alumno muy seguro que te enseñe 52 − 27 con bloques multibase: para poder quitar 7 unidades tiene que cambiar una decena por 10 unidades (ahora tiene 4 decenas y 12 unidades); al quitar 2 decenas y 7 unidades, le quedan 2 decenas y 5 unidades: 25. A menudo descubrirás que sabe hacer la cuenta en vertical, pero no sabe explicar por qué funciona.
Pon el mismo material en todas las mesas, en todas las sesiones, y úsalo tú cuando expliques en la pizarra. Si las regletas y los bloques son la forma normal de pensar en tu clase, quienes más los necesitan los usarán sin sentirse señalados.
Tareas de suelo bajo y techo alto
Una tarea de suelo bajo y techo alto es la que todo el mundo puede empezar pero que llega muy lejos. Toda la clase trabaja el mismo problema y cada alumno alcanza, de forma natural, una profundidad distinta.
- Primer ciclo (1.º y 2.º): «Busca dos números que sumen 10». Todos encuentran una pareja. ¿Puedes encontrar todos los amigos del 10? ¿Cómo sabes que no te falta ninguno? ¿Y con tres números?
- Segundo ciclo (3.º y 4.º): «Busca dos números que sumen 20 y cuya diferencia sea 4». Tanteando se llega a 12 y 8. ¿Y si suman 30 y la diferencia es 6? Son 18 y 12. ¿Hay una forma rápida que funcione siempre? Sí: al total le quitas la diferencia y lo que queda lo partes por la mitad; así sale el número menor. Por ejemplo, (30 − 6) : 2 = 12, y 12 + 6 = 18.
- Tercer ciclo (5.º y 6.º): «¿Qué números del 1 al 20 puedes obtener sumando dos o más números consecutivos, sin usar el 0?». Por ejemplo, 9 = 4 + 5 = 2 + 3 + 4. Todo el mundo encuentra unos cuantos. Quien llega lejos descubre que el 1, el 2, el 4, el 8 y el 16 no se pueden obtener, y que cada uno es el doble del anterior: son potencias de 2.
Andamiajes que se retiran
Un andamiaje es una ayuda temporal para que un alumno haga algo que todavía no puede hacer solo. El objetivo es siempre retirarlo. En mates funcionan muy bien:
- un ejemplo resuelto en la pizarra, junto a los ejercicios, con cada paso señalado;
- un esquema parte-todo o un modelo de barras ya dibujado en el primer problema;
- la recta numérica, la tabla del 100 o la tabla de multiplicar a mano, para que las tablas y los resultados que aún no tiene automatizados no lo frenen mientras aprende el procedimiento;
- frases de arranque para explicar: «Sé que…, así que…»;
- menos ejercicios, bien elegidos, en lugar de «haz solo la primera mitad de la página».
Decide de antemano cuándo se retira cada ayuda: tras tres ejercicios, tras un «enséñamelo» o en la sesión siguiente. Si no, el apoyo se acaba convirtiendo en una muleta.
Refuerzo, enriquecimiento y apoyos
Un buen plan de refuerzo en mates suele ser concreto: pocas cosas (los amigos del 10, las tablas, el valor posicional), trabajadas en ratos breves y frecuentes. Revísalo cada pocas semanas para ver si ya se puede dar por terminado.
Con el alumnado con necesidad específica de apoyo educativo no trabajas en solitario: el maestro o la maestra de Pedagogía Terapéutica (PT) y, si hay dificultades de comunicación o de lenguaje, el especialista de Audición y Lenguaje (AL) pueden trabajar contigo, a ser posible dentro del aula. Lo ideal es que el apoyo gire en torno a la tarea del resto: si la clase está con las restas llevando, ese alumno hace las mismas restas con bloques multibase, no una ficha de otro tema. Pasa al equipo de apoyo la programación de la semana para que prepare el material.
El enriquecimiento va en la otra dirección: más profundidad, más «¿por qué?» y «¿pasa siempre?», y problemas abiertos en lugar de adelantar el temario del curso siguiente.
Tarjetas de reto
Una tarjeta de reto sirve para profundizar en lo que se está aprendiendo. Escribe unas cuantas propuestas generales y elige las que encajen con cada sesión:
- Pon un ejemplo, y luego otro que no se le ocurra a nadie más.
- Inventa una pregunta cuya respuesta sea 36. Ahora, una más difícil.
- ¿Es verdad siempre, a veces o nunca? Demuéstralo.
- Encuentra todas las posibilidades. ¿Cómo sabes que no te falta ninguna?
- Explica el error de esta respuesta.
Un ejemplo, si la sesión va de sumar números de dos cifras: «Con las cifras 2, 3, 4 y 5, usando cada una una sola vez, forma dos números de dos cifras. ¿Cuál es la suma mayor que puedes conseguir? ¿Y la menor?». La mayor es 95 (por ejemplo, 53 + 42), porque el 5 y el 4 tienen que ir en las decenas. La menor es 59 (por ejemplo, 24 + 35), con el 2 y el 3 en las decenas. Quien se da cuenta de que, con las mismas cifras en las decenas, cualquier combinación da el mismo total está razonando sobre el valor posicional, no solo sumando.
Retos para quien termina antes
El trabajo para quien termina antes tiene que merecer la pena, no ser más de lo mismo. Los retos lógicos van muy bien: repasan las operaciones básicas y obligan a pensar.
- Retos de panales. En un panal de Beequation, un número es la suma (o el producto) de otros dos, y hay que encontrarlo. El pack de retos gratis para docentes trae fichas de sumas hasta 20 y de tablas de multiplicar con las soluciones, para que cada alumno se corrija solo.
- Inventa el tuyo. Pide a quien termine que construya un panal para un compañero en el que solo un número salga de otros dos. Comprobar que ninguna otra pareja funciona es un trabajo sistemático de verdad.
- El juego en el navegador. En el ordenador o la tableta de clase, Beequation en el navegador no pide registro y ofrece un reto nuevo cada vez.
Preguntas rápidas
Muchos colegios sientan juntos en mates a alumnos de niveles distintos y ofrecen apoyo flexible a quien lo necesite en cada sesión; el propio decreto habla de agrupamientos flexibles. Hagas lo que hagas, que los grupos no sean fijos: un alumno al que le cuestan las fracciones puede ir como un tiro con las medidas.
Profundizar en la misma idea: una tarjeta de reto, un problema abierto o un reto lógico. Evita darles más ejercicios iguales: pueden vivirlo como un castigo por trabajar deprisa.
Usa material manipulativo, mantén la misma idea central que el resto de la clase siempre que puedas y reserva ratos cortos para las combinaciones básicas que le faltan (los amigos del 10, las tablas). Habla con el equipo de orientación y con la maestra o el maestro de PT. Las guías de los cursos anteriores te ayudan a localizar las lagunas.
No. Las tiras de fracciones o los bloques multibase siguen siendo útiles en 5.º y 6.º, y también hay docentes de la ESO que trabajan con material. Si lo usas tú cuando explicas, los mayores lo verán como una herramienta, no como un juguete.
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